jueves, 23 de enero de 2014
Con mucho sacrificio y con la ayuda de una vecina soltera de Marta que era la que se quiso hacer cargo de sus estudios, Marta pudo cursar bachillerato en un instituto a las afuera de su barrio ya que en dicho barrio no existían esos cursos porque los niños no pasaban de cuarto de la ESO. Su padre seguía insistiéndole que el camino que llevaba no era el correcto, que solo tenía que ser una buena ama de casa, no una mujer cualquiera que viva sola. Su padre tenía unos valores muy machistas ya que veía a la mujer como un objeto y no le veía valor que ésta estudiara un nivel más alto. Así que decidió echa a Marta de su casa cuando cumplió los 18 años en el último curso de bachillerato. La madre de Marta nunca dijo nada aunque no estuviese de acuerdo con su esposo ya que su opinión no se tomaba en cuenta.
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